martes, 21 de julio de 2009

Oyacachi, un paraiso termal




Entre la vegetación del bosque primario y nublado, la comunidad de Oyacachi se resiste al aislamiento. La creatividad de sus habitantes y el impulso de su entorno natural hacen de ésta un paraíso inolvidable.Esta localidad, a 4.300 msnm y conocida en kichwa como Pacha Yaku (tierra de agua) es parte de la reserva ecológica Cayambe-Coca. El origen de su nombre radica en la abundante presencia de agua en el sector. Los humedales Ñucanchi Turupamba (nuestra tierra de lado) son una muestra de ello.

La zona de Oyacachi tiene 64 mil hectáreas, de las cuales 20 mil corresponden al ecosistema nativo del páramo y 43 mil a ecosistemas boscosos andinos y de estribaciones de cordillera. En la zona habita el oso de anteojos, una especie de los Andes y símbolo de esta comunidad.Para llegar a Oyacachi, desde Quito, se toma la Panamericana Norte, por la vía a Cayambe y se sigue por el desvío a Cangahua hasta Guachalá.

El camino es de primer orden. Desde ahí hasta Oyacachi la vía es lastrada con la propia piedra volcánica. La mayoría del camino está señalizado.Si el carro en el que se viaja es propio, la travesía puede tomar cerca de tres horas, pero para llegar a ver estos parajes se necesita de un vehículo 4x4. En todo caso, los domingos sale un bus a las 08:00 desde la parroquia de Cangahua, Cayambe.

La cooperativa regresa cerca de las 15:00.En un día sin nubosidad se puede apreciar parte de los nevados del Cayambe y el Antisana. Estos contrastan con el colorido bordado que se dibuja en las montañas y que se desprenden de los diversos cultivos de la zona. A veinte minutos de la entrada de la población se encuentra un puesto de vigilancia del Ministerio de Ambiente. Allí piden los datos de los visitantes, como la cédula de ciudadanía y el número de la placa del vehículo.Una vez allí, los habitantes le darán la bienvenida con una sonrisa.

Ninguno de ellos se niega a ser guía en el poblado. Al primer lugar que recomiendan ir es al balneario de agua caliente, al sur de allí. En este sitio, dos ojos del líquido vital -cuya temperatura es de 47 grados centígrados- se reparten en cinco piscinas termales de diferentes tamaños. Son aguas medicinales y según los lugareños, ayudan en los tratamientos para mejorar la circulación, la estructura ósea y los nervios. El complejo termal fue construido en 1999 y el valor de la entrada no ha variado desde hace dos años: dos dólares por persona.

Donde alojarse

El visitante puede acampar en las cercanías del río Oyacachi y pasar la noche allí, pero si lo hace, el costo de la enterada sube a seis dólares. Hay que destacar que la temperatura del agua del río es de seis grados centígrados y que no falta quién juegue con los cambios de calor, al ir y venir de las calientes termales a la fría corriente.

Su magia y alrededores

La otra faceta de la magia del entorno está en las 60 lagunas rodeadas de páramo, humedales y bosque andino. Situados en el suroeste de la reserva, juntas suman 672 hectáreas. Parte de estos recursos hídricos sirven para abastecer de agua potable a Quito. También se emplean para el consumo y el regadío en 48 comunidades de la parroquia de Cangahua.Pero no todo es naturaleza.

A dos kilómetros del pueblo están las ruinas del Oyacachi viejo de Maucallacta. A modo de museo, sobresale una edificación típica del páramo con techo de paja, en cuyo suelo reposa una batea, cerca, muy cerca de una cocina que en su tiempo era alimentada por el fuego y la tierra del piso.
Cuanto necesitas?

El presupuesto para el viaje es de 10 dólares. Es aconsejable llevar ropa caliente e impermeable, ya que el clima se caracteriza por ser inconstante: pasa del sol a la lluvia con facilidad.

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